Intense order picking activity in a warehouse during Black Friday

Black Friday sin contratar más personal: qué ajustes funcionan de verdad

Cada año, cuando se acerca el Black Friday, muchos almacenes repiten la misma conversación. Se revisan previsiones, se anticipa un pico de pedidos y alguien acaba diciendo que habrá que reforzar el equipo, ampliar turnos o asumir que durante unos días el almacén funcionará peor de lo habitual.

Cuando el pico termina, esa conversación se olvida. El almacén vuelve a su ritmo normal y los problemas que aparecieron durante esos días se aparcan hasta el siguiente Black Friday.

El error es pensar que el Black Friday es un problema puntual. En realidad, es una prueba de estrés que revela con mucha claridad qué partes del sistema no están preparadas para absorber presión.

El Black Friday no crea problemas, los hace visibles

En la mayoría de los almacenes, el Black Friday no introduce fallos nuevos. Amplifica los recorridos innecesarios, los procesos poco claros y las decisiones improvisadas que el resto del año pasan desapercibidas porque el volumen lo permite.

Cuando los pedidos se multiplican en pocos días, todo eso deja de ser invisible. El sistema no se rompe de golpe: alcanza su límite operativo.

Por eso, el primer aprendizaje no es “necesitamos más gente”, sino identificar dónde se pierde tiempo cuando el margen desaparece.

Ajuste 1: reducir recorridos antes de pensar en velocidad

Uno de los errores más habituales es intentar preparar más pedidos caminando más rápido. En Black Friday, eso solo acelera el desgaste.

Los almacenes que funcionan mejor hacen justo lo contrario: reducen desplazamientos.

En la práctica, esto suele implicar:

  • Reubicar referencias de alta rotación más cerca de la zona de preparación.

  • Evitar que un mismo operario recorra el mismo pasillo varias veces en un turno.

  • Agrupar pedidos con referencias comunes para una sola ruta.

Este ajuste no requiere tecnología avanzada. Requiere observar durante unos días qué pasillos se pisan constantemente y actuar en consecuencia.

Ajuste 2: dejar de preparar pedido a pedido cuando el volumen se dispara

El picking pedido a pedido puede funcionar bien durante gran parte del año. En Black Friday, suele ser uno de los principales cuellos de botella.

Cuando el volumen sube, preparar pedidos de uno en uno multiplica recorridos y decisiones innecesarias. Los almacenes que absorben mejor el pico suelen cambiar temporalmente la forma de preparar:

  • Agrupan pedidos compatibles.

  • Preparan varios pedidos en una sola ruta.

  • Separan claramente preparación y cierre.

No se trata de cambiar todo el sistema, sino de adaptar el método durante el pico para evitar que el almacén entre en modo reactivo.

Ajuste 3: limitar las decisiones del operario en momentos de presión

En Black Friday, cada decisión adicional se paga cara. Elegir rutas, decidir dónde colocar un pedido o improvisar cómo separar cajas consume tiempo y genera errores.

Los almacenes que funcionan mejor son los que deciden antes y no durante el pico.

Algunos ejemplos prácticos:

  • Carros de picking con ubicaciones claras por pedido.

  • Rutas de preparación predefinidas.

  • Zonas de consolidación con reglas simples y visibles.

Cuantas menos decisiones tenga que tomar el operario en caliente, más estable será el sistema cuando el volumen aprieta.

Ajuste 4: proteger el orden como si fuera capacidad productiva

En Black Friday, el desorden aparece rápido. Y cuando aparece, es muy difícil de revertir.

Pedidos a medio preparar, zonas saturadas o dudas sobre qué está listo y qué no frenan el almacén más que la falta de manos.

Los almacenes que aguantan mejor el pico suelen tener una obsesión clara: no mezclar fases.

  • Lo que se está preparando no se mezcla con lo que está pendiente de cerrar.

  • Las devoluciones no invaden las zonas de picking.

  • Cada pedido tiene un estado claro.

Ese orden no se improvisa durante el pico. Se construye antes y se protege durante los días críticos.

Ajuste 5: asumir que el Black Friday no es el momento de experimentar

Otro error frecuente es probar cambios importantes justo cuando el volumen se dispara. Nuevos métodos, nuevas herramientas o nuevas formas de trabajar introducen incertidumbre en el peor momento posible.

Los ajustes que funcionan en Black Friday suelen haberse probado antes, en pequeño:

  • Nuevas rutas testadas con volumen normal.

  • Cambios en carros o en agrupación de pedidos ya conocidos por el equipo.

  • Flujos de trabajo que no sorprenden a nadie.

El Black Friday no es para innovar, es para confirmar si lo que ya funciona aguanta la presión.

Mirar al Black Friday 2026 con criterio operativo

Pensar en el Black Friday con antelación no es un lujo. Es la única forma de llegar con margen para observar, ajustar y validar cambios sin presión.

Los almacenes que superan el Black Friday sin contratar más personal no son los que trabajan más deprisa esos días. Son los que han eliminado fricciones antes, cuando todavía había tiempo para hacerlo bien.

Si cada año la sensación es la misma —estrés, improvisación y supervivencia— probablemente el problema no sea la falta de personal, sino los ajustes operativos que se han ido posponiendo.

El Black Friday no es solo un pico de ventas. Es una radiografía muy precisa de cómo funciona realmente el almacén cuando ya no hay margen para disimular.